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Los Gobiernos recuperan proyectos urbanísticos y arquitectónicos, algunos utópicos, cuando más difícil parece lograr financiación.

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<p>Costanera Center</p>

Estado necesita al arquitecto para que glorifique sus virtudes, caso de tenerlas, o que las invente, si es que anduviera escaso de ellas. El arquitecto necesita al Estado para que le extienda un cheque en blanco a sus proyectos, excesivos o sensatos. Nada nuevo desde Amenhotep. "Pon un Norman Foster (Premio Principe de Asturias) en tu programa, y tendrás al pueblo de tu lado", le dijo un día cierto alcalde al arquitecto Oriol Bohigas.

La crisis es una oportunidad; también para la arquitectura. Un buen momento, dice Ignacio Alcalde, director del Master de Urbanismo de la Escuela de Negocios del CEU, para prescindir de los "proyectos que engrandecen el ego" y de "los fuegos artificiales".

<p>Dubai</p>

La megalomanía es una tentación para los que desean obtener legitimidad en momentos de crisisPero, salvo excepciones que todavía no son la norma, la megalomanía sigue siendo un vicio terco. Como escribió en La arquitectura del poder el crítico Deyan Sudjic, "la forma de la arquitectura sigue dependiendo de los poderosos".

El impacto negativo de esa hipertrofiada dependencia del ladrillo -cristal, allí- para el urbanismo y la ingeniería civil ha sido fantástico. Por cada Burj Dubai, hay varias decenas de rascacielos que no pasan de esqueletos. La construcción de la torre de más de un kilómetro proyectada para ser el próximo edificio más alto del mundo está detenida debido a la ingente deuda que acumula el grupo inmobiliario Nakheel. Del que debiera ser, cómo no, el puente colgante más largo, hay de momento unas impresionantes maquetas futuristas, pero nada más.

<p>Operación Chamartín</p>

Casi dos décadas han pasado desde que se firmaran los primeros convenios de la conocida como Operación Chamartín hasta que la Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Madrid aprobara -en noviembre de 2009- el Plan Parcial de Prolongación de la Castellana.

Lo firmado, además, abarca sólo una parte del que fuera un ambicioso proyecto que comprendía el soterramiento de las vías de la estación de Chamartín y la reurbanización de la zona. La inversión de 11.100 millones de euros está destinada a la ampliación del Paseo de la Castellana y a la configuración de una gran city. Las obras comenzarán presumiblemente este 2010. Sobre el destino final de los tres millones de metros cuadrados del plan inicial nada se ha decidido ni firmado.

 

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